¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Todo aprendizaje, por su manera espontánea de adquirirse suele atribuírsele una exagerada simplicidad, a causa de su presencia en cualquier sujeto de nuestra especie. Es un acto cognitivo común, que cuando se intenta sistematizar y formalzar, se le puede observar e intertar “medir” o evaluar más o menos profundamente. Los contenidos, no interesan tanto, lo importante es la técnica utilizada para que el alumno finalmente logre apropiarse de los saberes de acuerdo a la planeación curricular correspondiente.
La aprehensión de los conocimientos, la parte más importante de cualquier proceso educativo formal y sistematizado, deviene de la facultad que tiene el aprendiz de interesarse efectivamente en el perfil prometido por el curso determinado. Además, de que los conocimientos pretendidamente aplicables al sujeto, sean verdaderamente continuadores, que propicien el desarrollo de las capacidades anteriores, promoviendo la construcción de nuevos aprendizajes significativos a partir de los previos.